domingo, 27 de junio de 2021
domingo, 20 de junio de 2021
LA PARROQUIAL DE SAN ROMÁN EN EL ESPINO, EL ROMANICO REDUCIDO.
BIBLIOGRAFÍA
domingo, 23 de mayo de 2021
LAS RUINAS DE SANTA EULALIA DE VILLABUENA, UNA PUERTA CON HISTORIA
Desvío a Santiago. Cees Nooteboom
BIBLIOGRAFÍA:
- Álvarez García, C. "Trabajo inédito sobre despoblados sorianos, años 1985-1992. Caja 30210." Archivo Histórico Provincial de Soria.
- Martínez Díez, G. (1983): "Las comunidades de Villa y Tierra de la extremadura castellana." Madrid. Editora Nacional
- Martínez Montañés, J.M. (2002): Villabuena. Ruinas de la iglesia de Sants Eulalia, en Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Soria, vol. II. M.Á. García Guinea y José M.ª Pérez González (dirs.), Aguilar de Campoo, Fundación Santa María la Real-Centro de Estudios del Románico, pp. 1215-1224.
- Sáenz Ridruejo, C. (1988): "La ermita de Santa Eulalia en Villabuena (Soria)." Revista Celtiberia, pp.127-132.
lunes, 12 de abril de 2021
Mentiras en el expolio de San Miguel de Parapescuez.
“Nadie ha visitado nunca estos lugares con esos extraños nombres.”
Desvío a Santiago. Cees Nooteboom
Ya el nombre, tan extraño, despierta la curiosidad. Los restos de la ermita de San Miguel de Parapescuez en el despoblado de Parapescuezos o Parapescuez, se encuentra justo donde lindan las tierras de La Cuenca y Aldehuela de Calatañazor, y el suyo es uno de los casos más llamativos de lo acontecido a las desdichadas iglesias románicas rurales de la provincia de Soria.
Las dos poblaciones se encuentran al Sur de la Sierra de Cabrejas. La Cuenca está integrada en el ayuntamiento de Golmayo y ocupa una ladera sur de un montículo, abrazado por tierras de labor y dehesas de sabinas. Sólo el cementerio, con sus pobladores ya insensibles, recibe el acoso ventisquero del Norte. Aldehuela de Calatañazor se integra en el ayuntamiento de Calatañazor y prefirió un asentamiento más llano, unido por un paseo encantador al río Milanos. Ambas localidades mantienen a una escasa población que cuida afanosamente sus limpias calles, y constituyen uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura tradicional, en la que destacan sus chimeneas pinariegas, los entramados de madera de sabina y los cuajados de piedra, ladrillo, adobe, tapial y encestados o zarzos. No en vano La Cuenca fue el primer BIC de Castilla y León en la categoría de “Conjunto Etnológico”.
Pero, ¿qué pasó con esta ermita? La primera vez que leímos algo sobre el expolio de San Miguel lo hicimos en la segunda edición de “El románico en la provincia de Soria” de Cayetano Enríquez de Salamanca. Aparece en esta obra una verdad a medias cuando se afirma que los “vecinos vendieron la ermita”. Después vendrían los artículos de Gonzalo Santonja, José Miguel Lorenzo, Sergio Tierno, Marián Arlegui y, el más documentado, de Juan Antonio Gómez Barrera. A pesar de ello, no es gratuito recuperar la desafortunada historia de esta ermita una vez más, para poner un ejemplo de lo que sucede cuando el olvido cubre con su manto nuestros bienes monumentales.
La bisabuela de Sofía Calvo, que había nacido en 1900 en La Cuenca, todavía avivaba el recuerdo de la actividad de la ermita cuando contaba a su hija que el 8 de mayo, día de San Miguel, los vecinos de Aldehuela y La Cuenca se reunían en torno a ella para celebrar eucaristía y compartir viandas. Según cuentan, en el interior de la ermita, existía un mojón que separaba el espacio en dos partes: la nave para Aldehuela y el ábside para La Cuenca. Las asociaciones de las dos localidades recuperaron esta convivencia entre los años 2009 y 2015. En la década de los 30, ya no se celebraba allí actividad religiosa alguna, pero la ermita, con su bella portada, se encontraba intacta. En tiempos de la abuela de Sofía Calvo, en los años 40, los olvidos fueron tejiendo sus redes. Ella recordaba, de sus años de pastoreo, ver la ermita en pie; recordaba sus hermosas piedras y el bello arco de la entrada; sin embargo, el santo, la imagen de San Miguel, ya no estaba. Aunque la ermita tenía puerta, en verano, cuando el calor apretaba, llovía, o alguna tormenta amenazaba, ovejas y pastores convertían la ermita en majada y sus piedras en un Dios protector.
Juan Antonio Gaya Nuño la conoció entera, aunque ya únicamente se utilizaba como majada para alojar al ganado. Según Gómez Barrera, Gaya Nuño supo de esta ermita por Blas Taracena, quien le prestó información, una fotografía del arco de triunfo y unos bocetos de la planta. Gaya Nuño la puso en valor, al considerarla como “uno de los monumentos más importantes del románico soriano”, e incluso llegó a datarla en el primer cuarto del siglo XII, algo que P. L. Huerta lleva al tránsito entre el siglo XII y XIII. En los años 1956-1957 fue fotografiada por un vuelo americano serie B, y en esa fotografía la ermita no está en situación de ruina inminente, excusa que se utilizó para su venta.
En las actas de la Comisión Provincial de Monumentos, que se custodian en el Archivo Histórico Provincial de Soria, podemos seguir las vicisitudes de esta ermita en tan solo cuatro actos, cuatro sesiones, que transcurren entre el 22 de mayo de 1962 y el 26 de julio de 1963, en las que la ermita de San Miguel, de manera sorpresiva, se convierte en protagonista de las reuniones. Desde entonces silencio.
ACTAS DE COMISIÓN PROVINCIAL DE MONUMENTOS DE SORIA
ASUNTO: San Miguel de Parapescuez
25 de mayo de 1962
[…] A continuación, el Exmo. Sr. Gobernador Civil da lectura a una comunicación de la Dirección General de Bellas Artes en la que se da cuenta a esta Comisión, por su conducto, de las noticias recibidas en aquel organismo ministerial, sobre la supuesta venta por el Obispado, a un particular bilbaíno; de la ermita románica situada en el despoblado de San Miguel de Parapescuez, en el término de La Cuenca.
El Iltmo. Sr. Abad de la Colegiata, puntualiza la sucesión de los hechos referidos al particular y, partiendo de la lectura de un informe personal, presentado en su día al Sr. Obispo de la Diócesis, sobre el valor histórico y artístico de la citada ermita, así como de su estado de conservación, en el que fija, además de las soluciones viables en caso de restauración, traslado o venta, se pasa a examinar cada uno de estos extremos. El Exmo. Sr. Gobernador Civil, recoge el sentir unánime de la Comisión Provincial de Monumentos, de realizar la gestión oportuna en la medida procedente, para evitar la venta de San Miguel de Parapescuez a un particular extraprovincial, y en el caso que sea aconsejable su derribo o traslado, sea dedicada, con sus características y estilo, a enriquecer las nuevas iglesias proyectadas en la capital o en otros pueblos de la Diócesis, con lo que quedarían cubiertas necesidades evidentes sin mermar del Patrimonio Artístico Provincial.
Tras nuevas deliberaciones, se llega al acuerdo de que, por la representación en esta Diputación Provincial y de Ayuntamiento de Soria, se informe a sus respectivos organismos sobre este acuerdo, con el objeto de llegar a una inteligencia con el Señor Obispo para que sea este compensado económicamente, en la cuantía que proceda, por la cesión de los materiales más nobles y de los elementos artísticos más estimables, a juicio de la Comisión, para darles un destino adecuado, dentro de las necesidades provinciales.
De este acuerdo se dará cuenta a los citados organismos por sus representantes, quienes, en su día, procede informen de sus resoluciones a esta Comisión de Monumentos, para, a su vez, trasladarlos a la Dirección General de Bellas Artes. […]
11 de octubre de 1962
[…] En relación con la ermita románica de San Miguel de Parapescuez, del término de La Cuenca, en trámites de enajenación por el Obispado y de cuyo asunto se trató ampliamente en la anterior sesión, se lee una información presentada por D. Segundo Jimeno; Abad de la I. Concatedral, en la que hace una breve exposición del estado actual de dicha ermita; de la carencia de medios para restaurarla y conservarla in situ, encareciendo se den facilidades de venta al Obispado, ya que existe la posibilidad de que sea trasladada y dedicada al culto en otra provincia española. Por ello ante las dificultades de los organismos provinciales, Diputación y Ayuntamiento, que si en principio estaban dispuestos a indemnizar al Obispado en la cuantía prudencial para que esta notable ermita quedara dedicada al culto dentro de nuestra provincia, manifiestan actualmente sus reservas ante una decidida adquisición de la misma, por la elevada cifra fijada que entienden no compensaría su futura aplicación. […]
25 de abril de 1963
[…] El Presidente efectivo Señor Cabrerizo informa sobre la visita conjunta realizada con el Arquitecto Conservador del Patrimonio Artístico Nacional, Señor Arenillas a la ermita románica de San Miguel, de La Cuenca, para cumplir instrucciones de la Dirección General de Bellas Artes, respeto a su situación; estado de conservación, valor arquitectónico y artístico, y de cuya visita emitieron el informe correspondiente. Para conocer el estado actual de la pretendida enajenación de la citada ermita se delega en los vocales Srs. Sala de Pablo y Ortego para recabar la oportuna información al efecto.
26 de julio de 1963
[…] Ante la situación que se encuentra el trámite de enajenación de la ermita de San Miguel de Parapescuez, en el término de La Cuenca, según información facilitada por el vocal, D. Segundo Jimeno, en representación del Obispado de la que se deduce está autorizada la venta por parte de la Dirección General de Bellas Artes, lo cual parece corroborarse por la correspondencia cruzada entre el Gobernador Civil, Presidente y dicha Dirección General, se estima procedente recabar de este organismo un documento justificativo de la mencionada autorización para que obre en el Archivo de las Juntas. […]
En estas sesiones, uno de sus vocales, D. Segundo Jimeno, Abad de la Concatedral de San Pedro, jugaba con ventaja y siempre iba un paso por delante de la Comisión. Así cuando el Gobernador Civil comunicó las noticias recibidas de la Dirección General de Bellas Artes sobre la supuesta venta por parte del Obispado de la citada ermita, él ya tenía la respuesta y exponía las tres posibilidades para el futuro de la ermita. Esa ventaja le llevaría a exponer en la sesión de 11 de octubre de 1962 que se dieran facilidades de venta al Obispado, ya que existía la posibilidad de que fuera trasladada y dedicada al culto en otra provincia española. Éste sería el argumento esgrimido en 1964 en la prensa nacional (ABC,) y local (Campo Soriano) para justificar el expolio de San Miguel y, de paso, lavar conciencias. Sin embargo, la Gaceta del Norte nos dice que se iba a convertir en Museo de Arte Contemporáneo. Este artículo periodístico nos ha llegado gracias a las gestiones de Juan Antonio Gómez Barrera, al que se lo pasó Josemi Lorenzo Arribas que ya lo había presentado en su librito "Románico romántico" y que también podemos leer en esta entrada: https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/abril_14/07042014_01.htm, gracias a el hemos podido añadir algo de luz a este enigma.
Será precisamente la Gaceta del Norte la que nos informe con más detalle de este expolio, si bien en el dibujo que ilustra el mismo se dibuja un ábside con dos pequeños templetes a sus lados, al estilo de los que podemos ver en Fuentelfresno o Montenegro de Cameros, no como el que se trasladó a tierras cantábricas. En su artículo de 26 de febrero de 1964, Requena, ensalza la figura de don Vicente Elosua Miquelarena como salvador de una joya románica del primer cuarto del siglo XII, que se encontraba a punto de desaparecer. Sostiene que el traslado se ha hecho con todas garantías y que además supondrá la reconstrucción inmediata.
Al parecer en enero de 1964 ya estaban casi todos elementos en Ciérvana, para lo cual se tuvieron que realizar más de treinta o cuarenta viajes de camiones. También nos informa que se tuvo que hacer una carretera de unos dos kilómetros para llegar a ella, intuimos que sería el camino que va desde Aldehuela hasta Parapescuez. Este artículo nos aporta un detalle que no había aportado Gaya Nuño en su obra sobre El románico en la Provincia de Soria, al señalar que los tres jinetes que aparecen encima del arco de triunfo que comunicaba el ábside con la nave son guiados por, “una especie de margarita en relieve figura como estrella que lleva hasta Belén.”En la sesión del 23 de abril, el presidente efectivo de la Comisión, Sr. Cabrerizo informaba de su visita en compañía del Arquitecto Conservador del Patrimonio Artístico Nacional, D. Anselmo Arenillas Álvarez, a la ermita románica de San Miguel de La Cuenca. Sin embargo, nada sabemos de ese informe. Y en la misma sesión se delegaba en los vocales Sala de Pablo y Ortego para recabar más información. Sorprende la lentitud de la Comisión, especialmente si la comparamos con su acción en el caso del expolio de San Baudelio. El dislate se confirmaba en la sesión de 26 de julio de 1963, cuando se proponía que la Comisión creara un documento justificativo de la autorización de enajenación de la ermita. D. Saturnino Rubio Montiel, obispo de la Diócesis Osma-Soria conseguía expoliar su propio patrimonio y el de los sorianos a cambio de diez mil duros.
La ermita fue adquirida por el empresario vizcaíno Vicente Elosua Miquelarena dedicado, entre otras cosas, al negocio de la minería, para remontarla en Ciérvana (Vizcaya), en una finca mirando al Cantábrico. Sin embargo, todo parece indicar que nunca se remontó la ermita y que la sillería permanece arrumbada en algún lugar de la finca.
Sobre una terraza del río Milanos se apiñaba, alrededor de su parroquial, el pueblo de Parapescuezos. Lo que hoy identificamos con montones de piedras fueron viviendas, tainas y calles. En estos últimos 70 años, las sabinas y enebros han ido colonizando el espacio, al igual que el solado de la ermita. Pronto, si no se consolidan estas ruinas, serán un montón de piedras más. Hoy una cruz, clavada al lado del ábside por Montes de Socios y con un moderno código QR, nos informa del lugar.
El entorno es perfecto para realizar un área de esparcimiento y descanso de senderistas y viajeros; además podría servir para recuperar esa romería que realizaban los habitantes de Aldehuela de Calatañazor y La Cuenca el día de San Miguel (8 de mayo) y que en los últimos años habían pasado a un fin de semana de agosto. Hoy nuestra obligación como ciudadanos es defender y proteger el PATRIMONIO que ha llegado hasta nosotros, si además podemos recuperar algo, "miel sobre hojuelas".
BIBLIOGRAFÍA:
- ENRÍQUEZ SALAMANCA, C. (1983): "Rutas del románico en la provincia de Soria" Navarra.
- GAYA NUÑO, J.A. (1946): "El románico en la provincia de Soria". Madrid, Editorial CSIC
- LORENZO ARRIBAS, J. (2019): "ROMÁNICO ROMÁNTICO. Apuntes de la provincia de Soria." Soria. Millán y Las Heras.
- MARTÍNEZ DÍEZ, G. (1983): "Las comunidades de Villa y Tierra de la extremadura castellana." Madrid. Editora Nacional
- VV.AA. (2002) Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Soria. Aguilar de Campoo. Fundación Santa María la Real.
- VV.AA Actas de la Comisión de Monumentos de la Provincia de Soria. 1964. Archivo Histórico Provincial de Soria.
viernes, 12 de marzo de 2021
El cielo como techumbre. San Bartolomé de La Barbolla. Soria.
Nos cuenta Gonzalo
Martínez Díez que el lugar perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de
Calatañazor, Comunidad que permaneció inalterable hasta el siglo XIX. La
parroquial se asienta sobre una pequeña loma al sur de la localidad. En la
actualidad La Barbolla es un despoblado dependiente de Quintana Redonda. Según
leemos en el blog: Los pueblos deshabitados de Faustino Calderón el
lugar de despobló en 1996 cuando el último matrimonio marchó a Soria. A pesar
de la ruina generalizada hay alguna vivienda en buen estado, así como alguna
nave agrícola. Al menos el cementerio se ve cuidado.
La pequeña
iglesia es un claro ejemplo del románico rural, abrazada al sur por un atrio
que resiste con dignidad el paso del tiempo, con algún pequeño desprendimiento
en el muro de mampostería y con césped natural. A simple vista y mirando desde
el sureste todo está en su sitio. Una iglesia románica con ábside semicircular,
presbiterio recto, espadaña a poniente y portada cubierta con portalillo al
Sur. En el lado meridional del ábside, yace arrumbada una lauda sepulcral, de
la que ya se ocupó Jaime Nuño González en el Catálogo Exposición “Soria
Románica. El Arte Románico en la Diócesis de Osma-Soria” de 2001, así como una
pequeña huesera (presbiterio sur) rematada con elementos del antiguo tejaroz.
Este zócalo de mampostería lo vemos en la sacristía y a lo largo del muro norte de la nave. El inmueble se
ejecutó en mampostería con sillares en los esquinales. Para salvar el desnivel,
el ábside se asienta sobre un zócalo de mampostería sobre el que se superpone
una hilada de sillería, no nivelada, rematada con bocel, que aparentemente se
prolonga por el tramo del presbiterio, pues la huesera por el lado meridional y
la sacristía por el lado Norte nos impide ver. El muro absidal es fuerte y en
el centro observamos una pequeña aspillera, que iluminó el recinto hasta que se
decidió instalar el retablo barroco, por lo que se tuvo que abrir una nueva
ventana, en este caso adintelada, en el lado meridional de ábside, que es la
que hoy vemos. El presbiterio recto y ligeramente más ancho que el ábside, al
igual que este se remata con una cornisa achaflanada sostenida por canecillos,
entre los que podemos destacar alguno con cabezas humanas. Precisamente esta
decoración se va a repetir en algunos otros lugares de la iglesia. La nave es
ligeramente más alta y más ancha que la cabecera, habiendo perdido la cornisa,
que hoy se nos muestra con un simple alero de tejas. En el sector occidental se
abrió una ventana adintelada.
En el muro meridional se abre la portada en un cuerpo avanzado de sillería, asentada sobre un podio abocinado sobre el que se asientan columnas y pilastras que acogen las cinco arquivoltas, protegidas por una chambrana. Toda la portada se cubrió con una gruesa capa de cal, capa que a duras penas nos deja ver la decoración de las arquivoltas. En el arco de ingreso dos dovelas ejercen la misión de clave, decorándose la más oriental con un crismón. Las columnillas exteriores son de madera, entendemos que el deterioro de las originales provocó la utilización de este material que se cubrió con una capa de cal y arena.
En el muro de
poniente, que también contó con una pequeña ventana adintelada, hoy tapiada, vemos la espadaña que
se estrecha en altura y se remata con bolas. Se abren dos troneras para las
campanas, en la actualidad con serio peligro de derrumbe, rematándose el
conjunto con decoración de bola, veleta y cruz.
Accedemos al
interior a través de dos escalones de piedra, en los que seguramente se
reutilizaron sillares del tejaroz o de la cornisa de la nave. Al entrar nos
damos de frente con la desolación, en un rincón yacen arrumbados los pendones y
un estandarte, que lucieron en las procesiones y rogativas del Cristo de la
Piedad y de la Virgen del Rosario. La cubierta se hace a dos aguas con
estructura de madera, hoy seriamente dañada. Podemos decir que los huecos del
tejado iluminan más el espacio que las ventanas, los retablos ya sin imágenes
amenazan con derrumbarse. Todo el espacio aparece fuertemente encalado, excepto
el zócalo que está pintado de color azul, que nos recuerda el poema “Azul de azules” de Gerardo Diego. El
ábside se cubre con bóveda de horno ligeramente apuntada y el presbiterio con
bóveda de cañón apuntada, apoyadas ambas en una imposta achaflanada. En el lado
norte del presbiterio se abre la sacristía, en la actualidad sin cubierta, los
escombros bloquean la puerta y nos impide el acceso.
A los pies de
la iglesia dos pequeños habitáculos sobre los que se asienta un coro sencillo y
la subida al campanario. En uno de los habitáculos encontramos una pila
románica de gallones cóncavos y cenefa vegetal apoyada sobre columna y sobre
una escalinata circular de doble peldaño.
Hoy no sentiríamos esta desolación si se hubiera ejecutado la obra de de consolidación prometida en 2008, cuando el Obispado de Osma-Soria en colaboración con el Ayuntamiento de Quintana Redonda, municipio al que está adscrito La Barbolla, se comprometieron a intervenir con 24.000 euros. Esta actuación no se llevó a efecto, pero se intentó incluir al inmueble dentro del plan de Recuperación del Patrimonio Soria Románica. Sin embargo, el Proyecto “Soria Románica” desapareció y con él las expectativas de supervivencia de esta pequeña joya.
Al abandonar el pueblo la gran iglesia de Revilla de Calatañazor, ya abierta al cielo, vigila de forma poderosa nuestra huida.
BIBLIOGRAFÍA
ALONSO ROMERO, J.: (1997) Barroco y Neoclasicismo en el Burgo de Osma. Soria: Escuela Superior de Turismo Alfonso X.
ARCHIVO DIOCESANO DE OSMA-SORIA. Libro de Fábrica de la Iglesia de San Bartolomé de La Barbolla. 1672-1763 Ref.192/16 1257; 1764-1900 Ref. 192/17 1257.
BLASCO JIMÉNEZ, Manuel (1909): Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. IIª edición, Soria. Ed. Tipografía de Pascual P. Rioja.
CALDERÓN, Faustino: (2009 – 2019) http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com
http://lospueblosdeshabitados.blogspot.com/2009/10/la-barbolla-soria.html
HERNÁNDEZ ÁLVARO, Ana Rosa (1984): La imaginería medieval en la provincia de Soria. Edita Centro de Estudios Sorianos (CSIC), Soria.
LAS HERAS MARTÍNEZ, C.: (2020) Iglesia de San Bartolomé de La Barbolla. (SO) Lista roja de los sentimientos. http://www.otrasoria.es/2020/12/la-iglesia-de-san-bartolome-de-la.html
MARTÍNEZ DÍEZ, G. (1983): Las comunidades de Villa y Tierra de la extremadura castellana. Madrid. Editora Nacional.
MORENO, Miguel (1976): Biografía curiosa de Soria. Gráficas Sorianas, Soria.
SOLÉ, J (16 de junio de 2008): Diario de Soria.
VV. AA: (2002). Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Soria. Volumen I, Aguilar de Campoo, Fundación Santa María La Real.
VV. AA: (2001). Soria Románica. El Arte Románico en la Diócesis de Osma-Soria. Aguilar de Campoo, Fundación Santa María La Real.
sábado, 6 de febrero de 2021
viernes, 15 de enero de 2021
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